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jueves, 1 de marzo de 2012

Alfred Brendel

Alfred Brendel nació en Moravia (Wiesemberg), teniendo orígenes alemanes, austriacos, italianos y checos. Siempre ha sostenido que no se puede hablar de “escuelas pianísticas”, pues para él existen solamente “personalidades”. Ello puede ser cierto, aunque también sostuvo que nunca fue un niño “prodigio”, sin embargo ya a los seis años se inició en la música, a los siete componía y a los diez recibió clases de armonía. Desarrolló sus estudios pianísticos, dirección de orquesta y composición bajo la orientación de Paul Baumgartner, Eduard Steuermann y sobre todo con Edwin Fischer. Prácticamente a partir de los dieciséis años de edad Brendel solo tuvo maestros de manera ocasional. Por dicha causa transitó y buscó su madurez artística de manera solitaria, en cierta forma como su colega Claudio Arrau. Pese a este aparente aspecto negativo, la sólida cultura humanística de Brendel fue un fuerte punto de apoyo para su evolución como artista. Este pianista austriaco es experto en literatura, pintura, arte barroco y hasta escritor.
Alfred Brendel es un pianista caracterizado por una gran “austeridad” desde el punto de vista técnico - mecánico. Por “austeridad” no se quiere significar “carencia” o estar “limitado”. Brendel no es carente ni limitado desde este punto de vista;  posee una técnica muy sólida, solamente que no va más allá en lo que  necesita o debe ir, no hay “derroche” en sus enfoques técnicos, hace lo que es necesario, lo justo, o lo que debe traslucir de manera precisa determinada obra pianística. Por este motivo expresa a través de sus interpretaciones que no es “materialista”, haciendo olvidar a sus escuchas el hecho de que existe un aspecto pianístico que se llama “virtuosismo”. Este pianista enmarca sus ideas interpretativas con absoluta precisión y por dicha causa es “fácil” comprenderlo, entender qué es lo que quiere transmitirnos. Con él, el virtuosismo se sobreentiende e incluso él mismo afirma que “no toco más rápido que nadie”, es decir, bajo ningún punto de vista pretende ser un “atleta” del piano. Brendel tiene perfecto control emocional sobre las obras que interpreta, y por tal motivo se le tilda de pianista “intelectual”. Nada de eso, pues en su caso no solamente es altamente respetuoso de lo escrito en el pentagrama, sino que penetra con profundidad en la obra que interpreta. Con Brendel no solamente se escucha las “notas que toca” sino también  se perciben muchas otras cosas entre las mismas. Además, ha tenido la “osadía” – décadas atrás ̶  de mezclar en sus conciertos a Bach y Beethoven con Liszt.  Para muchos críticos esto ha parecido una especie de blasfemia contra los músicos alemanes anteriormente citados. Liszt era considerado “barato”, “superficial”, “carente de profundidad”. Alfred Brendel se encargó de desmitificar semejante idea. El asunto llegaba a tal punto, que en determinados conciertos todos le escuchaban interpretar a Bach y Beethoven, pero cuando el programa llegaba a Liszt, algunos de los asistentes se retiraban de la sala; con el tiempo  Brendel se encargó de que “se quedaran sentados en sus butacas”. Asumió en cierta forma la responsabilidad de unir el “punto de partida”, Beethoven, con su “descendiente” Liszt.
Este pianista puede ser considerado como la persona que ha mantenido en vigencia la orientación interpretativa de sus colegas de antaño tales como Schnabel, Backhaus, Kempff, Serkin, Dohnányi y el de su propio maestro Edwin Fischer, pero con una orientación interpretativa quizás más moderna. Además su discografía es inmensa: Balakirev, Prokofiev, Mussorgsky, Stravinsky, Beethoven, Mozart, Weber, Haydn, Schumann, Schubert, Brahms, Mendelshon, Chopin, Schoemberg e inclusive fue el primer ejecutante del Concierto Nº 1 para piano y orquesta de Werner Thärichen. A los cuatro rusos citados los ejecutaba más bien en su juventud, para luego volcarse a los austro – alemanes y a Liszt. De Beethoven hizo prácticamente todo lo pianístico, pero destacándose varias grabaciones integrales de los cinco conciertos para piano y orquesta y de las treinta y dos sonatas. De Mozart, junto a Neville Marriner, ha registrado sus conciertos para piano y orquesta.  De Chopin muy poco, pero sí, mucho, pero mucho Liszt. Hay que destacar el gran aporte que ha hecho con Schubert en el registro de sus últimas sonatas, los “Momentos Musicales”, los “Improntus” y una memorable grabación (1988) de la “Fantasía del Caminante”. Constituyen verdaderas joyas, de una sutileza que nos transporta a dimensiones de hondo contenido emocional y hasta espiritual. Es llamativo que este pianista no tenga en la actualidad en su repertorio a los músicos de la órbita rusa como tampoco la francesa; nunca se le escucha a Rachmaninov, Prokofiev, Debussy, Ravel, etc. Brendel justifica esto en cuanto a que algunos de estos compositores han estado en sus programas cuando era joven; en la actualidad “se los deja a sus colegas” (en este campo ha admirado a Alfred Cortot). Ello obedece, según sus palabras, a que en la corriente musical proveniente del centro de Europa existe un contenido musical muy rico, vasto y profundo, que no alcanzaría toda una vida para llegar abarcarla en su totalidad. Es por tal motivo que se siente profundamente inclinado a los compositores provenientes desde dicho ámbito geográfico: Austria, Hungría y Alemania.
Pocos pianistas han llegado al nivel interpretativo de estos compositores en la forma como lo ha hecho Brendel. De toda su interpretación pianística podemos apreciar que es un verdadero “arquitecto”, refinado, sobrio y sin ninguna duda se puede manifestar que se ha constituido como uno de los pianistas de mayor vuelo interpretativo de las últimas tres décadas.
El 13 de Octubre del año 2003 Alfred Brendel fue condecorado con la insignia de “Caballero de la Legión de Honor” por el Gobierno de Francia en reconocimiento por sus servicios por la música y el arte. Este artista también ha recibido una distinción honorífica de la Filarmónica de Viena la cual lo ha nombrado como “Miembro Honorario”. Dicha distinción la han recibido solamente dos grandes pianistas varios años atrás: Emil von Sauer y Wilhem Backhaus. En el año 2004 le fue concedido el “Premio Musical Ernst von Siemens”... Actualmente, Alfred Brendel está ofreciendo recitales a dúo con su hijo Adrian, el cual es violonchelista. Ambos grabaron la versión integral de las sonatas para violonchelo y piano de L. van Beethoven.
Impromptu 90/3 de Schubert 
Concierto nº 3 para piano y orquesta de Beethoven, dirigido por Claudio Abbado
Sonata para piano K457 de Mozart

lunes, 2 de mayo de 2011

Phineas Newborn Jr


Nació en el seno de una familia de músicos, su padre era baterista y director de orquesta, su hermano pequeño, guitarrista de jazz y su madre era pianista y cantante. Precisamente ella fue la que inició a Phineas en el piano a edad muy temprana, más tarde proseguiría sus estudios en el Bachillerato y la Universidad. Además del piano, también aprendió a tocar la trompeta y el saxo tenor y barítono.
Cuentan que Count Basie, lo apodaría "Bright Eyes" (ojos brillantes) por cómo se le encendían los ojos cuando escuchaba la música.
Poseía una técnica sorprendente, y una independencia de las manos abrumadora, además del dominio armónico, el desplazamiento rítmico y el tono brillante que imprimía a sus interpretaciones.
Muchos críticos lo definen como el sucesor de Art Tatum, el cual fue una de sus inspiraciones junto con Bud Powell.
http://musicadejazz.blogspot.com/2009/07/phineas-newborn-jr-pianista.html
Oleo de Phineas Newborn Jr