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martes, 28 de enero de 2014

Bruno Gelber


Bruno Leonardo Gelber es un pianista argentino nacido en Buenos Aires, Argentina el 19 de marzo de 1941.
De ascendencia austríaca, francesa e italiana, desde su primera infancia vivió el ambiente musical familiar, siendo su padre violinista en la orquesta del Teatro Colón de Buenos Aires y su madre una profesora de piano que influyó mucho en su determinación por seguir la carrera musical y a la que perdió joven, justo al principio de su carrera internacional como pianista.
Gelber empezó a estudiar piano a los tres años y medio, siendo capaz de interpretar sonatas y conciertos desde los cinco años de edad. Fue alumno, desde los seis años y durante una década, de Vincenzo Scaramuzza, que tuvo entre sus discípulos a Marta Argerich, de quien Gelber es coetáneo, y al padre de Daniel Barenboim, entre otros.
Fue víctima de poliomielitis a los siete años de edad, debiendo de quedarse en reposo durante más de un año. Sus padres realizaron las adaptaciones oportunas para que pudiera tocar el piano con el menor esfuerzo posible desde la cama.
Debutó en público a los diez años, interpretando el Concierto para piano n.º 3 de Beethoven, bajo la dirección de su maestro. A los catorce años debutó en el Teatro Colón con el concierto para piano de Robert Schumann, bajo la dirección de Lorin Maazel.
Continuó sus estudios de piano en París a partir de los diecinueve años con la célebre pedagoga Marguerite Long -para la que fue, en sus propias palabras, el último pero el mejor de sus alumnos-, gracias a una beca del gobierno francés. Continuó residiendo en la capital francesa hasta finales de los años ochenta, cuando se trasladó a Mónaco.
Ha celebrado más de cinco mil conciertos en las más importantes capitales del mundo.

En 1959 (a los 18 años de edad) tuvo lugar su debut internacional en Múnich (Alemania), que fue un gran éxito, calificado por el crítico Joachim Kaiser como "casi un milagro".
Se le considera un intérprete especialmente competente en el repertorio de Beethoven para piano, habiendo grabado una integral de sus sonatas para este instrumento.
Ha compartido escenario con directores como Ernest Ansermet, Sergiu Celibidache, Rudolf Kempe, George Szell, Kiril Kondrashin, Sir Colin Davis, Bernard Haitink, Riccardo Chailly, Lorin Maazel y Antal Doráti, con las más importantes orquestas del mundo, entre las que pueden citarse la Filarmónica de Berlín, la Filarmónica de Viena, la Filarmónica de Nueva York, la Sinfónica de Chicago, entre otras, y ha sido invitado por los más importantes festivales musicales del mundo
El pianista Arthur Rubinstein dijo que Gelber era «uno de los pianistas más grandes de su generación»1 y además lo seleccionó para participar en la película L’amour de la vie – Artur Rubinstein que el director François Reichenbach dedicó a Rubinstein.
Un accidente automovilístico sufrido en el año 2001 le produjo lesiones que pusieron en peligro la funcionalidad de su mano derecha. Afortunadamente pudo recuperarse y reanudar su brillante carrera.
La prensa especializada lo destaca como uno de los mejores pianistas de su generación y como uno de los cien mejores del siglo.
Concierto nº 1 para piano y orquesta de Bramhs
Concierto nº 3 para piano y orquesta de Rachmaninov







sábado, 1 de diciembre de 2012

Chucho Valdés

Dionisio de Jesús Valdés Rodríguez, conocido como "Chucho Valdés" nace el 9 de octubre de 1941 en Quivicán. Su padre es el pianista, compositor y director de orquesta, Bebo Valdés. A los seis años de edad aprende solfeo con Oscar Boufartique, y a los dieciséis debuta como pianista de la célebre orquesta de su padre Sabor de Cuba. Fue alumno en el Conservatorio Municipal de La Habana, donde trabajó con Ángela Quintana. Fue discípulo más tarde de Zenaida Romeu y Rosario Franco, cuyas influencias considera importantes en su formación musical; graduándose de la Universidad de las Artes, ISA, de La Habana.
En los inicios de la década del 60 formó parte de la orquesta del Teatro Musical de La Habana, donde coincidió en la actividad profesional con Leo Brouwer, Federico Smith y Alberto Alonso. Integró después la Orquesta Cubana de Música Moderna, fundando posteriormente el proyecto del grupo Irakere, junto con el guitarrista Carlos Emilio Morales. Con esta agrupación, desarrolla una significativa labor de rescate de las raíces de la música cubana, manejadas con nuevos elementos expresivos.
En 1967 es invitado a integrar la Orquesta Cubana de Música Moderna de Armando Romeu. Pero tres años más tarde, en el Festival de Varsovia, donde se presenta en un quinteto con Rivera y Orlando López Chacaíto, la cálida recepción que recibe sella su destino musical. Dave Brubeck le alienta para que continúe explorando las raíces afrocubanas en el jazz.
De regreso a La Habana, recluta a varios de los principales solistas de la orquesta Romeu para crear Irakere, orquesta donde se funden elementos del jazz, la música clásica y el rock con la música y rítmica cubana, y que sigue en activo hasta hoy.
Valdés ha continuado realizando grabaciones como solista entre las cuales se destacan Pianissimo y Lucumí, considerada su obra maestra. En ella refleja la riqueza melódica de su padre indisolublemente ligada a la tradición afrocubana. En los últimos años, se presenta en vivo con los mejores músicos latinos de Nueva York, graba Habana con el grupo Crisol de Roy Hargrove; también un sabroso Manisero a cuatro manos con su padre, y un disco de boleros con Omara Portuondo. Apadrina a pianistas cubanos tales como Hernán López-Nussa, Gabriel Hernández e Hilario Durán. En el 2000 participa en la filmación del documental de largometraje Calle 54 del español Fernando Trueba con los más importantes músicos del género.
Su calidad interpretativa ha sido reconocida internacionalmente con el otorgamiento de la condición de Doctor Honoris Causa en Música por la Universidad de Victoria de Canadá, de Berkeley y por la de La Habana ,.y las entregas de la Medalla Félix Varela de Cuba, las llaves de las ciudades de San Francisco, Los Ángeles, Madison y Nevilly en Estados Unidos y la de Ponce en Puerto Rico.
Considerado uno de los mejores pianistas del mundo y, por la crítica especializada mundial, como uno de los cuatro mejores jazzistas del orbe. Maestro en todos los géneros, tanto jazz, música clásica y música popular bailable.
Entre sus composiciones más famosas figuran Mercy cha, Niña, Por la libre, Valle Picadura (danzón), Misa Negra (para piano), Juana 1600, Calzada del Cerro, Las Margaritas y Mambo Influenciado, entre otras. Sus instrumentaciones originalísimas a piezas populares, son consideradas un aporte de gran significado para el desarrollo musical cubano.
Ha recibido siete premios Grammy: en 1978 con Misa Negra interpretada con el Grupo Irakere; en 1996 con Crisol of Havana , disco coprotagonizado con el trompetista Roy Hargrove y una banda cubano-americana-portorriqueña; en el 2001 por Live at the Vanguard Village, concierto en este lejendario Club de New York; en 2002 por el CD Canciones inéditas, producido por la EGREM que obtuvo la categoría del Premio como Mejor Albúm Instrumental Pop; en 2004 por su disco New Conceptions en la categoría Mejor Álbum de Jazz Latino;  en 2010 con Juntos para siempre, en el que sostiene un diálogo pianístico con su padre y maestro Bebo Valdés; y también en ese último año premio Grammy Latino en la categoría mejor álbum tropical tradicional por El último trago, junto a la cantante española Concha Buika.

Premio Anual del Gran Teatro de La Habana, 2004.
El 16 de octubre de 2006, Chucho Valdés fue nombrado Embajador de Buena Voluntad de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO)
Otros premios:
Premio Nacional de la Música en Cuba.
Doctor Honoris Causa en el Instituto Superior de Arte de La Habana.
Distinción al Mérito Pedagógico en el Instituto Superior de Arte de La Habana.
Medalla Félix Varela (máxima distinción de la cultura cubana).
"Son nº1" de Chucho Valdés
"El Manicero" versión Chucho Valdés
Chucho Valdés y Reinaldo Milian Beguine en el Festival de Jazz de Viena 2010
Chucho Valdés y su padre Bebo Valdés
"tres palabras" Chucho y Bebo Valdés

viernes, 12 de octubre de 2012

Chick Corea

Armando Anthony Corea nació en Chelsea, Massachusetts, el 12 de junio de 1941.
Es intérprete de piano, clavicordio, vibráfono y batería, además de compositor. Considerado uno de los compositores de jazz más importantes, técnico e innovador, ha sabido ganarse el reconocimiento del selecto público de jazz y ha llegado a convertir su eclecticismo en “santo y seña” del jazz contemporáneo, hasta el punto de conformar una de las personalidades más influyentes del último tercio del siglo XX. Esto le llevó, en 1973, a ser distinguido como “jazzista del año” en la prestigiosa revista Down Beat. A partir de entonces, Corea ha sido estimado por la crítica como uno de los músicos más relevantes del circuito jazzístico norteamericano. Ganó un premio Grammy en 1975.
Empezó a tocar el piano a los cuatro años. A los cinco inició sus estudios serios de piano clásico con Salvatore Cullo, un profesor de piano italiano –al igual que la familia de Chick-. Parece clave la influencia de su padre, trompetista, bajista, arreglista y compositor, que inculcó al joven Corea un concepto musical próximo tanto al mundo clásico como al jazz de los años cuarenta-cincuenta, algo que se percibió con claridad en el desarrollo pianístico de este compositor y ejecutante. A los 19 años decidió emigrar a Nueva York en busca de su propia identidad; en esa ciudad coincidió con personalidades sobresalientes del mundo del jazz, como John Coltrane o Miles Davis. El primer trabajo le llegó a Chick Corea en la orquesta de Phil Barbozza, en Boston, donde se introdujo de lleno en la música latinoamericana, en parte por el influjo del percusionista del grupo. Algo más tarde, a pesar de haber aprobado el difícil examen de acceso a la Juilliard School Of Music, abandonó estos estudios para dirigir sus pasos hacia la profesionalización musical y entrar a formar parte de la banda de Mongo Santamaría (con quien debutó y permaneció cuatro meses) y después, en 1963, del grupo de Willie Bobo. Estas importantes experiencias musicales le condujeron, durante el periodo 1964-1966, a integrarse en las bandas de Cal Tjader, Warren Covington y Blue Mitchel. Fue entonces cuando se produjo el gran despegue musical del joven Corea, que empezó a destacar como un original intérprete y compositor, muy apegado, eso sí, a los ritmos calientes sudamericanos y caribeños.
A partir de 1965, el pianista de Massachusetts colaboró, entre otros, con Herbie Mann y Pete La Roca. Con este último, además, participó en un elepé mítico: Bliss!, con temas del propio La Roca, y en el cual se aprecia la envidiable técnica del joven músico. Álbum, en fin, fluctuante entre la música clásica contemporánea y el free jazz, ya de moda en esos años. Llama la atención en este disco la aportación musical del saxo tenor John Gilmore, así como los frenéticos ritmos latinos de Corea. Hay que decir, de todas formas, que en torno a este año llegó a trabajar con prestigiosas figuras del mundo del jazz como Joe Farrell –a quien rescató posteriormente para algunos de sus grupos-, Steve Swallow, Joe Chambers o Woody Shaw. También en esta etapa colaboró con el elegante saxofonista Stan Getz, hacia 1966, cuando precisamente cotejaba la posibilidad de abandonar el piano por la batería, instrumento que estudiaba por aquellos años. Precisamente, al abandonar Gary Burton el “cuarteto” de Getz, fue sustituido por Corea al piano. Participó entonces en varios vinilos de Stan Getz –quizá el más sobresaliente fuera Sweet Rain (1967)-, junto a otros músicos legendarios como un jovencísimo Ron Carter. 1966, además, fue el año en el que grabó su primer trabajo en solitario: Tones For Joan’s Bones, que causó una grata sorpresa.
En 1968, abandonó el “cuarteto” de Getz y se aventuró en brillantes colaboraciones –como su estancia en la banda de Sarah Vaughan-, al tiempo que grabó otro de sus sobresalientes primeros trabajos: Now He Sings, Now He Sobs (1968), con músicos como Roy Haynes o Miroslav Vitous (con quienes trabajará de nuevo en 1982). Pero lo más llamativo en este año fue, sin duda, su colaboración con el “quinteto” de Miles Davis, auténtico pasaporte a la fama. Su entrada en esta formación se produjo por influencia del batería -Tony Williams-, quien recomendó a Davis la inclusión de Corea en el grupo. Con Miles, Chick Corea introdujo el piano eléctrico como innovación. A partir de entonces, fue usual encontrar este instrumento en las bandas de jazz. Participó en los discos In a Silent Way y, sobre todo, Bitches Brew, otra de las cimas del jazz contemporáneo, con cuya grabación el genio de Miles se convirtió en inductor de un nuevo estilo de jazz que primero denominaron jazz-rock, y, poco después, fusión. Puede decirse por tanto que Chick Corea se vio envuelto en uno de los proyectos más importantes de Miles Davis, cuyo “ojo crítico” para captar nuevos talentos era enorme. De todas maneras, Corea continuó desarrollando su producción propia (Is o Sundance, ambos de 1969), al tiempo que colaboraba además con Wayne Shorter, otro músico de la vanguardia jazzística y vinculado al “quinteto” de Miles.
En los años 70 dejó el grupo de Miles Davis y se asoció con Dave Holland y Barry Altschul para crear una formación estable llamada Circle; aunque un año después, en 1971, Antony Braxton se unió al grupo. Se creó entonces un “cuarteto” que llegó a grabar cuatro discos, de los cuales sobresalió el titulado Circle, grabado en directo en 1971 para la prestigiosa firma EMC. En este último año disolvió el grupo para embarcarse en una aventura en solitario que dio lugar, entre otras grabaciones, al fantástico elepé Piano Improvisations, editado en dos vinilos ejemplares que detallaron el genio de este pianista y lo encumbraron rápidamente como uno de los intérpretes más solventes y carismáticos de la escena jazzística. De cualquier manera, no dejó de colaborar en esta época con grandes músicos que siempre estaban dispuestos a llamarle: Elvin Jones, Stan Getz o Joe Farrell.
En 1972 le llegó el turno a una de las formaciones míticas de Chick Corea: Return To Forever. Fue un grupo esencial en la evolución del jazz rock y de la música de fusión en la década de los años setenta. La música de este grupo era una mezcolanza entre jazz, rock clásico y ritmos brasileños. No en vano, de su primera formación formó parte una pareja de brasileños: el batería Airto Moreira (quien procedía, a su vez, del grupo de Stan Getz, donde tocaba la percusión) y la cantante Flora Purim, de cálido timbre sonoro, al tiempo que un marcado carácter jazzístico. Además de éstos, integraban el grupo el flautista/saxofonista Joe Farrell (antiguo amigo y colega de Corea) y Stanley Clarke, un joven músico –técnicamente impecable- que venía avalado por el grupo de Joe Henderson, en cuya formación conoció a Chick Corea. La presentación del grupo se realizó con la grabación de Return To Forever, un vinilo esencial para el desarrollo del jazz rock en la década de los años setenta. Un tema de este disco -“La Fiesta”- se llegó a convertir muy pronto en un himno absoluto, un estándar en el repertorio del jazz. En 1973, el grupo grabó algunos álbumes más, entre los cuales destacó Light as a Feather, muy en el estilo del anterior citado y con temas que han pasado a la historia, como “You’re everything” o “Spain”. Tras una gira por Japón –donde el grupo tuvo más éxito que en Estados Unidos-, Chick Corea deshizo esta formación y creó un nuevo Return To Forever, esta vez más eléctrico, rockero y en clara evolución hacia el concepto de fusión; en él se mantenía Stanley Clarke –que usaba ya sólo el bajo eléctrico-, más la guitarra de Bill Connors, la batería de Lenny White y la percusión de Mingus Lewis. Eran músicos sobresalientes, pero sin embargo no consiguieron mantener el nivel de la antigua formación. El disco más representativo fue Hymn of the Seventh Galaxy (1973), que contenía un verdadero éxito de Corea: “Captain Señor Mouse”. En 1974, el grupo integró a dos guitarristas: Earl Klugh, quien después colaboraría con George Benson, y Al di Meola, que acentuó, más si cabe, el matiz español de la música de Chick Corea. El disco más sobresaliente de esta etapa pudo ser No Mistery (1975), que ganó en ese mismo año un premio Grammy. Manteniendo el grupo como una formación plural y de acompañamiento –como refleja el disco Musicmagic (1977), donde se dieron cita una decena de músicos-, Chick comenzó a grabar una serie de vinilos en solitario con grandes colaboraciones; entre ellos destacan The Leprechaun (1976), trabajo en el que tocaron Joe Farrell, Eddie Gómez o Steve Gadd –que, por cierto, estuvo en Return... en 1973 sustituyendo a Lenny White-, o My Spanish Heart (1976), de muy claras reminiscencias españolas. En definitiva, Return to Forever, formación mítica donde las haya, siguió emergiendo de vez en cuando (muy de vez en cuando) en la escena jazzística, sobre todo en los momentos en que Corea necesitaba sacar un grupo de gira. Fue usual, por tanto, la publicación de distintos vinilos que ofrecieron “Lo mejor de...”, y aprovechar este tirón para poner de nuevo de moda al grupo. Así, en 1983, junto a músicos importantes y bajo la denominación Return to Forever, realizó una monstruosa gira por todo el mundo. En los años noventa publicó un doble álbum (Return to the Galaxy) para conmemorar el 25º aniversario del grupo, en el que se daban cita todas las formaciones de la banda.
Entre el proceso de creación de las dos formaciones básicas de Return to Forever, Chick Corea se unió al vibrafonista Gary Burton -a quien ya conocía del grupo de Stan Getz-, con el que mantuvo en los siguientes años una estrecha colaboración. El primer trabajo del dúo fue Cristal Silence (1972), que obtuvo una acogida inmediata entre el público de jazz. Entre sus piezas más sobresalientes se encontraban “Falling Grace” o “What Game Shall We Play Today”. Esta colaboración con Burton le valió a Corea un aumento, si cabe, de su prestigio.
A finales de los años setenta, así como a lo largo de los ochenta, además de lo apuntado sobre la resurrección intermitente de Return to Forever y del dúo con Gary Burton (con quien publicó, en 1978, Duet), Chick Corea siguió inmerso en multitud de colaboraciones. Por un lado, su experiencia en solitario (como la grabación de la serie Delphi I, II y III, en 1979 y 1982); por otro, sus duetos con figuras del jazz, tales como Keith Jarrett (con quien grabó un vinilo), Nicolas Economou, Friedrich Gulda, Herbie Hancock (grabando un par de discos memorables) o John McLaughlin –con quien coincidió en su etapa con Miles-. También fue usual que Chick Corea hiciera tríos o cuartetos con infinidad de formaciones, en las cuales se integraban músicos como Joe Henderson, Benny Wallace, Tete Montoliú, Gary Peacock, Roy Haynes y Miroslav Vitous (con quienes grabó Trio Music, en 1982, un disco doble en el que aparecía un homenaje a Thelonious Monk), Stan Getz, Michael Brecker, Freddie Hubbard, Steve Gadd, Lee Konitz, Eddie Gómez, Chaka Khan e, incluso, participó en alguna grabación de Paco de Lucía, o perteneció al sexteto de Lionel Hampton.
En 1985, el genio de Corea reinventó otra mítica formación eléctrica. Esta vez, los músicos presentados fueron dos jovencísimos virtuosos: Dave Welck (batería) y John Patitucci (contrabajo y bajo eléctrico). El trío fue bautizado como Elektric Band en 1986; sacó algunos vinilos y salió de gira por Estados Unidos, Japón y Europa. En 1987 se incorporaron dos músicos nuevos a la formación, que quedó estructurada como sigue: Eric Marienthal (saxo); Scott Henderson, primero, y Frank Gambale, después (guitarras); John Patitucci (bajo); y Dave Weckl (batería); además del propio Corea, quien intercambiaba piano acústico con sintentizadores. Esta formación fue mantenida por Chick Corea hasta principios de la década de los años noventa; resultó de su andadura una gira mundial que les llevó a tocar en España en los años 1988 y 1990.
Es importante resaltar la actividad clásica de Corea que, en 1986, estrenó un Concierto para piano y orquesta en tres movimientos (tanto en Estados Unidos como en Japón), algo que ya había hecho en 1984, cuando grabó un concierto de Mozart: Concierto para dos pianos y orquesta. Otra formación interesante que se inventó Chick Corea fusionaba el clásico con el jazz. El grupo estaba formado por piano y vibráfono (G. Burton), más el apoyo de un cuarteto de cuerda (dos violines, viola y cello), hacia 1987. En los años noventa, Corea fue alternando entre las formaciones acústicas y eléctricas; en 1998, Chick Corea dio otra gira mundial unido al grupo Origin -cuya formación es: Avishai Cohen (bajo), Adam Cruz (batería), Bob Sheppard (flauta y saxo), Steve Davis (trombón) y Steve Wilson (flauta y saxo), con quienes visitó Europa, incluida España.
La figura de Chick Corea es una de las más relevantes de la historia del jazz y, como músico, es uno de los que más grabaciones atesora con nombre propio. Pianista y compositor original, ha sabido evolucionar el jazz de los setenta; junto a otros pianistas geniales, como Bill Evans o Cecil Taylor, supo imponer un estilo propio lleno de modernidad, cuya influencia se ha dejado notar sobremanera en los últimos treinta años del siglo XX. Al igual que hiciera Miles Davis o Art Blakey, también Chick resultó una fabrica de descubrir talentos; y puede decirse que todo gran músico contemporáneo ha tocado en alguna ocasión con él.
En cualquier caso, muchas son también las influencias que se vislumbran en su estilo: el “ritmo” de Art Tatum, el estilo de Bud Powell, lo “creativo” de Thelonious Monk, la “modernidad” de McCoy Tyner, la armonía “revolucionadora” de Bill Evans, o la “evolución” hacia el free de Cecil Taylor, han configurado un carácter y una personalidad inigualables. Sin duda, su inspiración –claramente romántica-, unida a una gran técnica clásica, conforman una personalidad interpretativa temperamental, llena de múltiples acentos violentos, al tiempo que contiene la pausa, el silencio de todo gran creador. La armonía se disecciona en Chick Corea en varios estadios. Por un lado, la importancia del bajo -en la mano izquierda- que construye los acordes de forma sinuosa –a veces como el propio Bill Evans hacía-, dejando esa función preponderante al contrabajo. Por otro, el vitalismo de la melodía, que en Corea se vuelve eléctrica, rápida, llena de violentos contrastes.
Por otro lado, si bien su sonoridad, limpia y técnica, hace de él un músico sólido y virtuoso, su ritmo, muy definido y temperamental, le vuelve un intérprete romántico y lleno de pasión. En la música de Chick Corea es perceptible la influencia de muchas culturas, aunque sólo dos son muy características: la afrocubana y la española.
Finalmente, a Chick Corea le ha tentado en exceso la música electrónica –de la cual es un importante innovador, al igual que Miles Davis-. Puede decirse que en este ámbito ha cometido sus peores errores; sin embargo, siempre ha sabido volver atrás y retomar el jazz en su estado más puro y conceptual, que es, por otro lado, el campo donde mejor ha sabido expresarse.
En noviembre de 2005 la Sociedad General de Autores Españoles (SGAE) le concedió el Premio de Honor a toda su carrera en la tercera Bienal SGAE de Jazz Tete Montoliú, dedicada a la memoria del maestro barcelonés.


Chick Corea tocando con el guitarrista español Paco de Lucía
Chick Corea con la pianista japonesa Hiromi Uheara
Chick Corea y Gary Burton tocando Crystal Silence
Chick Corea y Gonzalo Rubalcaba
Chick Corea, concierto completo en 1982 con su banda
Tocando con la Electric band, un teclado guitarra.

viernes, 26 de agosto de 2011

Daniel Barenboim

Daniel Barenboim a los 13 años
Daniel Barenboim nació en Buenos Aires, el 15 de noviembre de 1942. Pianista y director de orquesta argentino de familia judía de origen ruso, nacionalizado israelí y español, y con la ciudadanía palestina. Logró la fama como pianista, aunque con posterioridad ha obtenido gran reconocimiento como director de orquesta.
Barenboim comenzó sus lecciones de piano a la edad de cinco años con su madre y las continuó después con su padre que quedó como su único profesor. En agosto de 1950, con tan sólo 7 años, interpretó su primer concierto en Buenos Aires.
En 1952, la familia Barenboim se trasladó a Israel. Dos años más tarde, sus padres lo enviaron a Salzburgo para que diera clases de dirección con Igor Markevich. Durante aquel verano conoció a Wilhelm Furtwängler para quien tocó al piano.
En 1955 estudió armonía y composición con Nadia Boulanger en París.
El debut de Barenboim al piano se produjo en Viena en 1952, en París ese mismo año, en Londres en 1956 y en Nueva York en 1957 bajo la batuta de Leopold Stokowski. En los años siguientes se sucedieron regularmente los conciertos por Europa, Estados Unidos, Sudamérica, y el Lejano Oriente.
Su primera grabación data de 1954. Más tarde grabraría las sonatas para piano de Mozart y Ludwig van Beethoven y conciertos de Mozart (interpretando al piano y dirigiendo), Beethoven (con Otto Klemperer), Johannes Brahms (con John Barbirolli) y Bela Bartók (con Pierre Boulez).
Tras su debut como director con la Orquesta filarmónica de Londres en 1967, recibió invitaciones de numerosas orquestas sinfónicas europeas y americanas.
 Entre 1975 y 1989 fue director musical de la Orquesta de París donde dirigió numerosas piezas de música contemporánea.
Su debut como director de ópera tuvo lugar en 1973 con la representación del Don Giovanni de Mozart en el Festival de Edimburgo.
En 1981 debutó en Bayreuth, donde dirigió con regularidad hasta 1999.
Barenboim es el director musical de la Orquesta Sinfónica de Chicago, cargo al que accedió en 1991 en sustitución de Georg Solti. Es además el director musical general de la Deutsche Staatsoper de Berlín desde 1992.
Además de sus actividades como pianista y director de orquesta, Barenboim ha compuesto varios tangos.
Barenboim contrajo matrimonio con la notable chelista británica Jacqueline du Pré, cuya carrera se vio trágicamente truncada por una esclerosis múltiple.
Wagner en Israel.
El 7 de julio de 2001, Barenboim dirigió la Berlin Staatskapelle en la representación de la ópera de Wagner Tristán e Isolda en el festival de Israel celebrado en Jerusalén. El público estalló en griterío y Barenboim fue tildado de fascista por algunos de los presentes. La música de Wagner ha sido tabú en Israel por las teorías de Adolf Hitler sobre la pureza racial y la exterminación de los judíos alimentadas en parte por los escritos antisemitas de Wagner, su compositor favorito. En la Alemania nazi, su música fue utilizada para la propaganda nacional-socialista e interpretada en los campos de concentración.
Barenboim iba a interpretar en un principio el primer acto de La Valquiria con tres cantantes, entre los que se encontraba el tenor Plácido Domingo. Sin embargo, las protestas de los supervivientes del holocausto y del gobierno israelí forzaron a la organización del festival a buscar un programa alternativo.
Barenboim accedió a sustituir la pieza ofensiva por composiciones de Schumann y Stravinsky, aunque no sin mostrar su desacuerdo con la decisión. Así, finalizado el concierto, declaró que iba a interpretar una pieza de Wagner como bis e invitó a aquellos de los presentes que tuvieran alguna objeción a abandonar la sala.
La mayoría del auditorio respondió con una ovación, pero una minoría expresó su desaprobación. Barenboim estuvo media hora explicando en hebreo a la audiencia sus razones para interpretar la pieza y solicitando a los que protestaran que permitieran que la música se pudiera escuchar.
Barenboim dijo que había decidido desafiar el tabú cuando en una conferencia de prensa a la que había asistido la semana anterior había escuchado un teléfono móvil con la melodía de La cabalgata de las valquirias:
"Si puede escucharse en el timbre de un teléfono, ¿por qué no puede intepretarse en una sala de conciertos?".
Barenboim ha expresado su desacuerdo con la ocupación israelí de la franja de Gaza y Cisjordania, donde suele realizar representaciones, diciendo que su patria adoptiva está "perdiendo su capital moral al combatir contra la identidad de un pueblo".
En 1999, junto con el escritor estadounidense de origen palestino Edward Said, con quien le unió una gran amistad, fundó la West-East Divan Orchestra, una iniciativa para reunir cada verano un grupo de jóvenes con talento de Israel y países árabes. Por ello, ambos recibieron el Premio Príncipe de Asturias en 2002.
En este año 2011 ha sido propuesto para el Premio Nobel de la Paz por su trabajo en favor de la paz y la convivencia en Oriente Medio.
En este verano de 2011 tuve la gran suerte de poder verlo en directo como director de la Orquesta West-Eastern Divan, en el marco incomparable de la Plaza de toros de Ronda, interpretando la sinfonía nº 4 y nº 7 de Beethoven, todo un lujo para nuestro pueblo. 
Movimiento nº 3 de la sonata Claro de Luna de Beethoven

domingo, 9 de enero de 2011

Martha Argerich


Comenzó a estudiar piano desde muy pequeña con su madre, y en 1945, con sólo cuatro años de edad da su primer recital público. En su primer concierto formal a los ocho años de edad, interpretó el Concierto para piano opus 15 de Beethoven, y comenzó a estudiar con Vicente Scaramuzza, también maestro -entre otros- de Bruno Gelber.En el año 1955 el Presidente argentino Juan Domingo Perón envió a su padre como agregado económico de la embajada en Viena para que Martha se asegurase la mejor educación musical posible. Allí estudió con el gran Friedrich Gulda, y más tarde, en Ginebra, con Madeleine Lipatti y Nikita Magaloff.
Alcanzó la fama con sus interpretaciones de la obras virtuosas para piano de los siglos XIX y XX. Pero ella no se considera a sí misma como una especialista en los trabajos “virtuoso”. Su repertorio incluye desde Bach pasando por Beethoven, Schumann, Liszt, Debussy y Ravel, incluyendo a Bartók. Ella trabajó como concertista con muchos famosos directores de orquesta. También ha adquirido gran importancia en la música de cámara desde, que a los 17 años, acompañó al violinista Joseph Szigeti, de dos generaciones más grande que ella.Argerich ha hecho giras por Europa, América y Japón junto Gidon Kremer y Mischa Maisky, también ha grabado gran parte de su repertorio para cuatro manos y dos pianos con los pianistas Nelson Freire, Stephen Bishop-Kovacevich, Nicolas Economou y Alexandre Rabinovitch. Se presentó en el festival Gidon Kremer en Lockenhaus, en el festival de verano para piano en Munich, el Festival Lucerna y el de Salzburgo, donde dio, por ejemplo, un recital con Mischa Maisky en el año 1993.
http://es.wikipedia.org/wiki/Martha_Argerich
Partita nº 2 de en MI menor de Bach, BWV 826