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miércoles, 1 de mayo de 2013

Krystian Zimerman

Se llevó la gran sorpresa cuando a los seis años descubrió que no todos los hogares disponían de un piano:
       Hasta entonces había supuesto que tocar el piano era una parte tan natural de la vida como comer, beber o dormir. Con esta misma edad debutó en la televisión de su Polonia natal interpretando sus propias obras.
       Nacido el 5 de diciembre de 1956 en Zabrze (Polonia), a los cinco años había comenzado a tocar el piano siguiendo en los inicios de su trayectoria musical primero las lecciones aprendidas en su casa de su propio padre y poco después, las de Andrzej Jasinski en el Conservatorio de Katowice y en el de Varsovia, estudios todos que cristalizarían en la obtención -aun antes del Premio Chopin- de siete primeros premios de interpretación pianística tanto en Polonia como en otros países.
       Solamente dos meses después de completados sus estudios, en octubre de 1975 y contando, pues, solamente con 18 años, Zimerman obtiene -el más joven entre 118 participantes de 30 países diferentes- el primer premio, la medalla de oro y otros premios especiales del Concurso Internacional Chopin, de Varsovia, fundado en 1927 y considerado uno de los más (si no el más!) importantes del mundo: Krystian Zímerman no sólo ganaba en limpia competición en todas y cada una de las especialidades del premio (Mazurka, Polonesa, Sonata, Concierto) sino que se convertía en el artista más joven que haya obtenido hasta hoy este prestigioso galardón.
       Aunque ya había actuado en Polonia y en el extranjero tras ganar los otros concursos a que aquí se ha hecho referencia y habiendo actuado en ciudades como Viena o Copenhague y en varias otras de países de Europa Oriental, el Premio Chopin catapultó al joven músico al primer lugar en los circuitos musicales internacionales, al debutar sólo unos meses después en Europa Occidental con conciertos en Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, Noruega y Suecia o en el de apertura del igualmente prestigioso Concurso Bartók-Liszt, de Budapest.
       No obstante y a pesar de toda la gloria de sus éxitos clamorosos anteriores, lo que para Zimerman supone realmente un antes y un después en su trayectoria vital y artística es su encuentro en París, a finales de 1976, con Arthur Rubinstein, hecho decisivo -según revelaría posteriormente el propio Zimerman- en la transformación de su visión de la música, en el momento en que comienzan a extenderse sus actuaciones a todo lo largo y ancho del mundo. Su debut en el Festival de Salzburgo tiene lugar el 30 de julio de 1977 con un programa dedicado a Chopin (Balada n.º 3 op. 47; Scherzo n.º 2, op. 31; Gran Polonesa brillante precedida de un Andante spianato, op. 22 y Sonata op. 58); en 1978 tiene lugar su primera gira de conciertos por Japón y en 1979 por los Estados Unidos, con momentos culminantes en su actuación con la Orquesta Filarmónica de Los Angeles, bajo la dirección de Carlo Maria Giulini, o en Nueva York, con la Orquesta Filarmónica de esta misma ciudad.
       En 1980, y tras un corto período de descanso en su actividad concertística dedicado al estudio y al afianzamiento de la propia y ya extraordinariamente cuidada preparación, Krystian Zimerman protagoniza, en una nueva temporada de conciertos, dos grandes comparecencias públicas con Herbert von Karajan, en Salzburgo primero (Festival de Pentecostés) y en el Festival de Lucerna inmediatamente después interpretando el Concierto n.º 2 de Chopin, como preludio a su grandiosa actuación del año siguiente (1981) en el Festival de Pascua de la ciudad cuna de Mozart, con una lectura tan excepcional del Concierto para piano de Schumann que llevaría a la orquesta y al mismísimo Karajan (tan parco siempre en este tipo de manifestaciones externas) a la ovación espontánea e incondicional al joven maestro desde el mismo escenario una vez concluido el concierto.
       Desde entonces sus actuaciones públicas -no más de cincuenta por año en todo el mundo- le han llevado a actuar como solista con orquestas como la Filarmónica de Nueva York o de Munich, Sinfónica de Boston (su grabación con esta orquesta y dirección de Seiji Ozawa de los conciertos de Liszt fue reconocida internacionalmente con la concesión del International Critic Award), London Symphony Orchestra, London Philharmonia, Royal Philharmonic Orchestra, Orquesta Nacional de Francia, Orquesta Sinfónica de la Scala de Milán, Orquesta Philharmonia de Nueva York... O con directores como Barenboim, Previn, Mehta, Davies, Ashkenazy... si bien ha sido con la Filarmónica de Berlín, tanto en esta ciudad como en otros países, con la dirección de Herbert von Karajan; con la Orquesta Filarmónica de Los Angeles, bajo la batuta de Carlo Maria Giulini o con la Orquesta Filarmónica de Viena a las órdenes de Leonard Bernstein (con quien encaró el proyecto de grabación de los Conciertos para piano de Beethoven en 1989, proyecto interrumpido tras la realización de los tres últimos con la muerte del gran director norteamericano el 14 de octubre del 90, y por respeto al cual el pianista terminó el proyecto en 1991 con la grabación de los dos primeros y bajo su propia dirección), con quienes ha encontrado Zimerman la compenetración que ha supuesto la base de los hitos más importantes de su carrera musical. Como lo ha sido asimismo Lutoslawski al componer especialmente para él y a él dedicar su Concierto para piano, estrenado por Zimerman en la edición del año 88 del Festival de Salzburgo en una actuación memorable, el día 19 de agosto, con la Orquesta Sinfónica de la ORF dirigida por el mismo Lutoslawski y con la presencia de Anne-Sophie Mutter en otra parte del concierto; obra ésta de Lutoslawski presentada por Krystian Zimerman en sus giras inmediatas por Europa y América y grabada con la orquesta de la BBC en el mes de noviembre del año siguiente.
       A pesar de la aludida grabación de referencia de los conciertos beethovenianos, no es solamente un intérprete de Beethoven (de hecho, durante algún tiempo se apartó de este autor para evitar ser etiquetado como "intérprete de Beethoven", trabajando en su lugar Liszt con la finalidad de eludir anidajes musicales), sino que su repertorio incluye autores como Haydn, Mozart, Brahms, Liszt, Schumann, Schubert (Conciertos de 1 de diciembre del 89 y 29 de octubre del 92, para Asociación Cultural Salzburgo), Chopin, Grieg, Debussy, Rachmaninov, Prokofiev, Bartók, así como otros compositores polacos contemporáneos (Szymanowski, por ejemplo, en el concierto del 29 de octubre del 92, para esta Asociación Cultural).
       A Zimerman le puede llevar años preparar una obra para interpretarla en público: su método de trabajo consiste en estudiar un amplio repertorio de obras a la vez, cada una a un diferente nivel de dominio o preparación. Haber vivido durante diez años con una composición como el Concierto para piano n.º 2 de Brahms o la Sonata en si menor de Liszt (su grabación de esta obra le mereció el Premio Ritmo en 1991) ayuda a producir una interpretación madura y meditada. Este método de trabajo en sintomático de su fe en inversiones a largo plazo ya se trate de estudiar, de planificar sus conciertos o en el momento de la toma de decisiones diarias.
       Como ya se ha indicado aquí mismo, limita sus intervenciones públicas a no más de cincuenta por año en todo el mundo, compatibilizándolas con de una a tres grabaciones anuales según su contrato con Deutsche Grarnrnophon, el ya centenario "sello amarillo" del que es artista exclusivo. Muchas de estas grabaciones han obtenido los más importantes reconocimientos mundiales en forma de premios entre los cuales, y a título solamente de ejemplo, el Gramophone Award, el Grand Prix du Disque, el Edison, el Diapáison d'Or, varios Ritmo, habiendo sido asimismo nominado para el Grammy, tras ser igualmente distinguidas algunas de estas grabaciones con varios premios diferentes al mismo tiempo (la de las Cuatro Baladas, de Chopin, tuvo los premios Ritmo y el International Record Critics Award; la de las Sonatas para violín y piano de Strauss y Respighi, con Kyung-Wha Chung, el Edison, el Ritmo y el Gramophone Award; o la de la Sonata en Si menor, de Liszt, el Ritmo, el Grand Prix de la Nouvelle Académie du Disque y el CD Compact Prize).
       A pesar de haber participado en diversos concursos y ganado, como ya ha sido aquí reflejado, varios de ellos al principio de su carrera, Zimerman se opone firmemente a la idea de los concursos como método de selección musical y declina todas las invitaciones para ser parte del jurado de concursos internacionales. Al margen del piano, se interesa por el órgano, la electrónica y la psicología. Está felizmente casado y tiene dos niños: Claudia y Ricki.
Sonata nº 8 Patética de Beethoven
Concierto nº1 y 2 de Brahms dirigido por L.Beirnstein
Valses nobles y sentimentales de Maurice Ravel
Baladas 1-4 de Chopin

miércoles, 7 de marzo de 2012

Władysław Szpilman


Wladyslaw Szpilman nació en 1911, estudió piano en el Warsaw Conservatory y en la Akademie der Kuenste, en Berlin , con Arthur Schnabel and Leonid Kreutzer. También estudió composición con Franz Schreker. Tenía 27 años cuando estalló la guerra y ya era conocido como uno de los pianistas polacos más destacados. Tras la ocupación alemana, Szpilman y su familia fueron desalojados de su apartamento e internados en el ghetto de Varsovia, donde se ganó la vida interpretando en bares, en los que se reunían colaboradores y traficantes del mercado negro.
Fue uno de estos colaboradores judíos quien salvó a Szpilman del tren que llevó a su familia a la muerte en los campos de concentración. Gracias a una red de conocidos de antes de la guerra, miembros de la resistencia y a la ayuda de un oficial alemán, Szpilman sobrevivió a la guerra.
Después de la guerra, la radio polaca volvió a funcionar, con grandes dificultades. Entre 1945 y 1963 fue director musical de Radio Varsovia y, posteriormente, siguió su carrera como compositor y concertista.
El pianista escribió sus memorias en 1946, pero las autoridades comunistas polacas prohibieron en libro. Fue el hijo de Szpilman, que nunca había hablado con su padre de la guerra, el que encontró el manuscrito y reeditó las memorias en 1999, que recibieron una gran aclamación internacional.

Escribió una autobiografía bajo el título Śmierć Miasta ("Muerte de una ciudad"), donde se recogen las notas y apuntes de lo que fue el ghetto de la capital polaca. Relata cómo fueron levantados los muros, como en 1942 empezaron los “reasentamientos” hacia Treblinka, donde fue trasladada la familia Szpilman, de lo que el autor se libró casualmente, aunque no volvió a tener noticias de su familia.
Estas memorias relatan cómo sobrevivió a la destrucción de la comunidad judía de Polonia. Se trata de un vivo relato de la vida del ghetto y de cómo, sorprendentemente, logró escapar y sobrevivir. La fuerza del tema y de las emociones que genera, convirtieron esta obra en una inspiración para el director de cine Roman Polanski, que llevó el libro al cine. En estas páginas se muestra el deseo irrenunciable e inextinguible de libertad.
El libro consta de tres documentos distintos. En primer lugar, el diario de Szpilman, que nos hace un recorrido por el día a día de la construcción del ghetto y los intentos de supervivencia del protagonista y su familia, con un tono de fría descripción de los hechos. El segundo reproduce extractos del diario del capitán del Ejército alemán Wilm Hosenfeld, desde enero de 1942 hasta agosto de 1944, que nos da juicios críticos sobre el totalitarismo nazi y la responsabilidad de todo su pueblo. La unidad de estos dos personajes, a través de sus diarios, sólo se conoce al final y a través de la nota explicativa de Wolf Biermann, en el epílogo.
Los horrores que se cuentan en la primera parte sólo son soportables por la sobriedad de quien y por el asombro del narrador y protagonista, sobre lo que va sucediendo. No se dan detalles, sino que parece buscarse un tono discreto, frío ante el horror difícil de imaginar.
El diario del capitán Hosenfeld, desde las primeras fases, reflexiona sobre el infierno nazi, creado por medio de una sociedad construida sin Dios, y constata dos consecuencias que nacen de esta raíz: el odio a lo diferente (los judíos) y el intento de aniquilar la libertad. Pero la conciencia y la mentalidad crítica no se queda en el pensamiento, sino que sus palabras se hacen gesto al salvar a un judío. Hosenfeld murió siete años más tarde en un campo de concentración soviético, sin que Szpilman pudiera hacer nada por salvarle.
Szpilman refiere en primera persona, con un lenguaje directo y conciso, lo que vivió en primera persona: la abyección humana, el dolor, el hambre, la enfermedad, la humillación y la muerte. Pero en el relato no hay acusaciones o venganzas, sino una simple descripción de increíble fuerza. No es un relato de buenos y malos, ni un libro sobre el ghetto de Varsovia. Aparecen las atrocidades cometidas por alemanes, lituanos y ucranianos, pero también por policías judíos y polacos.

Szpilman murió el 6 de julio de 2000, antes de que empezara el rodaje de la película basada en sus memorias.
Nocturno de Chopin nº 20
Documental sobre Szpilman
Trailer de la película "El pianista" de Roman Polanski, basada en la biografía de Władysław Szpilman

viernes, 3 de febrero de 2012

Arthur Rubinstein

Arthur Rubinstein nació en Łódź, Polonia, 28 de enero de 1887, fue el séptimo hijo de una familia judía de tejedores afincada en Polonia. Empezó a estudiar piano a los tres años. Poco después pasó a la tutela del músico Alexander Rozincki, que rápidamente se desesperó ante la pereza del pupilo para realizar los ejercicios que se le exigían. Su enorme talento musical le llevó sin embargo a dar su primer concierto en público cuando contaba sólo con seis años. Las posteriores experiencias con profesores polacos siguieron igualmente un curso desafortunado, y en 1897 marchó a Berlín para conocer a Joseph Joachim, afamado violinista y amigo de Johannes Brahms. El músico alemán quedó maravillado y se ocupó inmediatamente de su educación musical, en la cual también participaron Max Bruch, Heinrich Barth y Robert Kahn. En 1900 se presentó ante el público berlinés bajo la dirección de Joseph Joachim y acompañado por la Orquesta Filarmónica de la ciudad interpretando el Concierto para piano no. 23 de Mozart, el Concierto para piano no. 2 de Camille Saint-Saëns, piezas de Schumann y de Chopin. Le siguieron otros conciertos en Alemania y en Polonia.
En 1904 debutó en París, donde poco más tarde fijaría su residencia. Dos años después daría su primer concierto en los Estados Unidos, en el Carnegie Hall, con la Orquesta Filarmónica de Filadelfia. El recibimiento fue frío, y la gira posterior en tierras norteamericanas tampoco estuvo marcada por el éxito. Siguieron conciertos en Austria, Italia y Rusia. En 1912 debutó en Londres, donde se le pudo oír como solista y compañero del violonchelista Pau Casals. Durante la Primera Guerra Mundial vivió principalmente en la capital británica. Ejerció de traductor, pues dominaba ocho idiomas, y tocó junto al violinista Eugène Ysaye. Conciertos en Sudamérica y España (1916/1917) despertaron su interés por Isaac Albéniz, Manuel de Falla, Enrique Granados y Villa-Lobos, cuyas piezas pasarían a partir de entonces a formar parte de su repertorio. Debido a un juramento realizado al estallar la guerra, no volvió a actuar en Alemania a partir del 1914. En los años veinte, después de una segunda gira por los Estados Unidos, tocaría principalmente en Europa.
Durante toda esta época reconoce Rubinstein que se salió un poco del camino y se dedicó a la tarea principal de un niño prodigio, “librarse de la inmadurez”. Según sus confesiones, se entregó a los placeres carnales; falto de ganas y de disciplina, se dedicaba al piano y en los conciertos confiaba ciegamente en su talento y su musicalidad: “De joven era vago. Tenía talento, pero había muchas cosas en la vida que me interesaban más. Grandes vinos, mujeres guapas, en la relación 20% y 80%, respectivamente”, motivo por el cual posiblemente nunca alcanzó la perfección técnica de sus concurrentes. Se designaba a sí mismo como “el último tahúr” entre los pianistas, hecho que posiblemente determinaba sus lugares de actuación. Le agradaba tocar en los países del sur, especialmente en España. Allí gustaba su temperamento desenfrenado, su ligereza, su ímpetu. Los cuatro conciertos planeados para el año 1916 pronto terminaron siendo más de cien. Se hizo amigo de la Casa Real, y el rey Alfonso XIII le otorgó un pasaporte español para que pudiera viajar libremente en sus recitales en plena Primera Guerra Mundial. Tal era su reconocimiento que muchos países de habla hispana le declararon hijo adoptivo y se convirtió en uno de los más significantes intérpretes de su música. No gozaba de la misma celebridad en los Estados Unidos e Inglaterra. Dice Rubinstein con cierto sarcasmo y autocrítica: “La gente allí cree que paga para oír todas las notas. Yo, pero, dejo caer unas cuantas debajo de la mesa, alrededor de un 30%, y la gente se siente estafada. No podía estar sentado de ocho a diez horas delante del piano. Yo vivía para cada minuto. Admiro a Leopold Godowsky. Necesitaría quinientos años para tener su técnica. ¿Pero qué tuvo él de todo esto? Era un hombre infeliz, tenso, que se sentía mal cuando no estaba sentado al piano. ¿No dejó pasar su vida?”. Alguna vez dijo Rubinstein que Paul Dukas contribuyó a su salvación: “Diviértase cuanto quiera, pero no se eche a perder. París no es para usted. Vuelva a Polonia, encárguese de curarse en cuerpo y moral, beba leche, salga a montar en caballo, váyase a dormir a horas decentes, conviértase en un hombre honrado”, le dijo. Añade Rubinstein: “Fue un consejo muy sabio, y lo mejor es que lo seguí.”
Al parecer, dos hechos harían dar un giro a su vida, en ese momento: su boda en 1932 con Aniela Mlynarski, hija del famoso director polaco, y la brillante actuación de Horowitz en París. Según palabras del propio Rubinstein: “Vi en él al nuevo Liszt, capaz de dominar su época. Quería tirar todo por la ventana. Antes de morir, quiero demostrar aquello de lo que soy capaz. Cerré los puños, no por mucho tiempo debido a mi profesión, los abrí de nuevo y empecé a trabajar duramente. Tenía que vengarme. No de Horowitz, sino de mí mismo”.
Desde este momento asumió Rubinstein con renovadas fuerzas su dedicación a la música, se impuso autodisciplina y llegó a practicar hasta dieciséis horas al día. Semejante esfuerzo tuvo su recompensa, ya que tras su reaparición en el Carnegie Hall en el año 1937 fue aclamado como un genio y toda la gira por los Estados Unidos fue triunfal. Pudieron al fin escuchar el porcentaje de notas pertinente. Con cincuenta años se había convertido en un gran pianista.
Tras la invasión alemana de París en la Segunda Guerra Mundial, se trasladó con su familia a los Estados Unidos, país cuya nacionalidad obtuvo en 1946.
En las décadas siguientes dio conciertos por todo el mundo, realizó multitud de grabaciones y trabajó con músicos de renombre como Jascha Heifetz, Emanuel Feuermann, Henryk Szeryng y Gregor Piatigorsky. En 1958 volvió a tocar, después de más de veinte años de ausencia, en Polonia, donde el público le honró con lágrimas y una ovación en pie, la segunda en la historia de este país, después de la que recibiera Paderewski. Siguió tocando hasta una edad muy avanzada, siendo capaz de interpretar en una misma noche los dos conciertos de Brahms. Debido a una ceguera progresiva que le obligó a retirarse en 1976, su última actuación tuvo lugar en el Wigmore Hall de Londres.

En una ocasión dijo: "Soy un hombre feliz por tener una profesión que me permite viajar tanto. Y también puedo hablar de fortuna al decir que soy pianista. Un gran instrumento el piano, lo suficientemente grande para no poder llevárselo. En lugar de practicar puedo leer, comer, beber y dedicarme a otras actividades. ¿No soy un hombre afortunado?".
Concierto nº3 de Beethoven primer movimiento 1/2
Concierto nº3 de Beethoven primer movimiento 1/2
Sonata nº 3 Appassionata de Beethoven

jueves, 20 de octubre de 2011

Krzysztof Jablonski

Krysztof nació en el pueblo de Wroclaw (Polonia) en 1965. 
Comenzó a tomar lecciones de piano a edad de seis años, con la profesora Janina Butor. Bajo su dirección ganó numerosos premios en concursos de piano en Polonia y realizó su primer concierto con orquesta a la edad de 12 años. 
A los15 años, quedó en quinto lugar en el Concurso de Piano de Milán, "Premio Dino Ciani", siendo el pianista más joven del concurso. El presidente del Jurado, Nikita Magaloff, invitó a. Krysztof a asistir a sus clases magistrales en Ginebra, Suiza. 
Entre 1983 y 1986 estudió bajo la tutela del profesor Andrzej Jasinski en la Academia de Música de Katowice de Polonia, graduandose con honores en 1987, y obteniendo el doctorado en 1996. 
En 1985 obtiene el tercer premio en el Concurso Internacional de Piano F. Chopin en Varsovia.
Entre 1988 y 1992 ganó numerosos premios en concursos de piano: Palm Beach (Florida, EE.UU.), Monza (Italia), Dublín (Irlanda), Medalla de Oro en el Rubinstein A. Inter- Concurso Nacional de Piano Master en Tel Aviv (Israel), el "Jorge Bolet" Premio en el Walter Naumburg Fundación Internacional Piano Competition en Nueva York, y el segundo premio en el Esther Honens Concurso Internacional de Piano en Calgary, Canadá. 
A los 20 años, comenzó a actuar en escenarios de Europa, América del Norte y del Sur, México, Israel, Corea del Sur y Japón. Ha actuado en muchas salas de concierto de prestigio, incluyendo apariciones en la Serie de Conciertos Maestro en Berliner Philharmonie. 
También toca con importantes conjuntos de música de cámara.
En 1999 fundó "Chopin Duo" (Tomasz Strahl-Cello, Krzysztof Jablonski-Piano).
Desde 2004 es miembro del "Quinteto de Piano de Varsovia" (Kwintet Warszawski) que fue fundado por primera vez por Wladyslaw Szpilman en 1962. 
De 1999 a 2006,  ha colaborado estrechamente con el Gran Teatro-Ópera Nacional de Varsovia, actuando con regularidad para poner música a un ballet titulado "Fortepianissimo", que se desarrolla en torno a la música de Chopin. 
Entre 2002 y 2006, también ha realizado con frecuencia la versión original para piano de Debussy la C. 's drama de Pelléas et Mélisande lyrique (Ópera). 
Ha hecho muchas grabaciones en vivo para la radio y la televisión en muchos países. A sí mismo ha grabado muchos discos compactos en Alemania, Japón y Polonia, como por ejemplo tres CDs (Estudios, Preludios y Impromptus y Obras para piano y orquesta), junto con La Edición Nacional de F. Chopin 's proyecto de obras, dirigido por el Prof. J. Ekier. 
Desde 1994, ha desempeñado también una labor pedagógica enseñado piano, inicialmente en la Academia de Música de Wroclaw, Polonia, y más tarde, en la Academia de Música de Katowice, Polonia. 
Desde 2004 ha sido profesor de la F. Chopin Academy of Music en Varsovia, Polonia. 
Además imparte clases magistrales y es jurado en concursos internacionales de piano, como por ejemplo en el 15º Concurso Internacional de Piano F. Chopin Piano de Varsovia en 2005.
En 1998 emigró a Canadá y actualmente reside en Calgary.
Como he leído en alguna de sus críticas: toca con el alma en los dedos.
Scherzo nº 1 Op.20 de Chopin

viernes, 14 de octubre de 2011

Rafał Blechacz

Pianista polaco nacido el 30 de junio de 1985, conocido internacionalmente por sus interpretaciones de las obras de Frédéric Chopin y considerado por la crítica como uno de sus mejores intérpretes.
El 21 de octubre de 2005, se convirtió en el único destinatario de los cinco primeros premios del XV Concurso Internacional de Piano Frédéric Chopin de Varsovia, consiguiendo el Primer Premio y los premios a la mejor interpretación de polonesa, mazurca, sonata y concierto. Uno de los jueces, el distinguido pianista irlandés John O'Conor, dijo: "Es uno de los más grandes artistas que he tenido la oportunidad de escuchar en toda mi vida", fue el primer polaco en ganar el premio (otorgado cada cinco años) desde 1975, cuando ganó Krystian Zimerman.
Blechacz completó su educación secundaria en el Conservatorio Nacional Arthur Rubinstein, en Bydgoszcz, y en el año 2007 terminó sus estudios musicales en la Academia de Música en Bydgoszcz con Katarzyna Popowa-Zydroń. También es ganador del segundo premio en el Concurso de Piano Artur Rubinstein in Memoriam de Bydgoszcz (2002), IV Concurso Internacional de Piano de Hamamatsu (2003), y ganador del Gran Premio en el Concurso Internacional de Piano de Marruecos en 2004.
Su primer CD, una grabación de los Preludios completos de Chopin y su Nocturno op. 62, fue lanzado por Deutsche Grammophon en abril de 2008.
A pesar de estar demandado por auditorios y festivales de todo el mundo, no se prodiga en sus actuaciones, dando unos 40 conciertos al año. 
Sonata en La Mayor, Op. 2 nº 2 de Beethoven

domingo, 13 de marzo de 2011

Wanda Landowska


Quizás sea la clavicenista más famosa. Dedicó toda su vida al estudio de una de las obras de Bach, las variaciones de Goldberg. Una de sus citas es: "Entre un latido de corazón humano y el siguiente se encuentra todo un mundo"
Concierto nº 3 para clavicordio de Bach

miércoles, 2 de febrero de 2011

Józef Hofmann

Un niño prodigio, es curioso de que además de pianista fue el inventor del amortiguador neumático para coches y aviones, lo que le valió ganar una fortuna
Preludio de Rachmaninov